CÁMARAS, ACCIÓN!

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Una frase de una serie Americana se quedó en mi mente, decía así:

   El contexto:

        Estamos en Manhattan de los años 60, en un edificio de la 5ª Avenida, y dentro del cuerpo de una empresa de publicidad.

En un bar de la isla un publicista y un antisistema tienen una conversación:

A.- Perpetuando la mentira, ¿comó duermes por la noche?

P.- En una cama fabricada de dinero

A.- Ustedes y sus charlatanerias crearon la religión del consumo de masas

P.- La gente desea tan fuertemente que le digan qué hacer, que escuchan a quien sea

Puedes escuchar a quien sea, pero a partir de ahí tu has de sacar tus propias conclusiones y aceptar o no aceptar el reto, dentro del respeto y la aplicación del sentido común.

Estamos en un momento histórico, inimaginable hace un mes, atrapados en nuestras casas por la dictadura de un virus invisible e incontrolable. Nos hacemos preguntas, nos cuestionamos cualquier acción ejercida por otros y intentamos demonizar cualquier movimiento contrario a nuestros pensamientos,  aquellos dictados por la norma legal con el único objetivo de evitar el movimiento de la masa sin control. Tenemos que ser capaces de mirar un poco más allá y ver la realidad de nuestro entorno. No podemos calificar  a nada ni a nadie.

Si viviéramos en un mundo ideal, no haría falta ningún dictado de normas que nos indicaran que esta bien y que esta mal. Nos respetaríamos y entenderíamos al otro, sin intentar convencer a cualquiera de la imposición de nuestro pensamiento.

El pensamiento es libre y de ahí que el control del mismo supone un enfrentamiento constante y muchas veces sin sentido hacia el contrario.

Los comentarios de aquellos, que no saben donde están, no son acordes al sentido común y nada valientes.

Utilizar la palabra “denuncia” que según la R.A.E, en una de sus definiciones más suaves “avisar o dar noticia de algo”  Es  aprovecharse de tu propia apariencia,  para ser capaz de comentar un rumor que  ha llegado a tus oídos sin estar donde se supone se han producido los hechos y sin apreciar el sentimiento de aquellos que sienten.

“Osadía” sería la palabra que mas se acercaría a la actuación del individuo que lleva a termino una acción como esta.

Voy a continuar soñando:

El sol no asoma, son las 6 de la mañana, mis pasos marcan el tiempo que pasa sin darme cuenta. Cada paso es diferente.  Serán 2,3,4 horas, no sé, lo que el cuerpo aguante.  Los olores, colores, sonidos, visiones y sensaciones,  inundan mis sentidos.

Cuando vuelvo a casa el día se presenta con nuevas sensaciones, con energías renovadas y con muchas ganas de continuar. El estrés desaparece, las ilusiones aumentan, la vida tiene otro color y el cuerpo te agradece el movimiento.

Disfrutar de un buen almuerzo en la montaña, sentada entre las piedras en buena compañía no tiene un precio, pero si, el valor de querer repetir el momento! 

32mAriposas